dāng当ān quán安全biàn chéng变成shēng yì生意
Cuando la 'seguridad' se convierte en negocio, las vidas humanas pueden ser tratadas como números.
Algunas personas tratan el miedo como un producto: crean miedo, venden miedo y dejan que los conflictos se prolonguen.
El negocio de armas a menudo gana dinero con la inestabilidad; el gasto militar aumenta, las negociaciones disminuyen y las guerras son difíciles de terminar.
El filósofo antiguo Platón advirtió: si quienes protegen el país solo piensan en ganar dinero, la justicia caerá y la guerra se volverá la norma.
El poeta sufí Rumi también dijo que el enemigo más peligroso no está afuera, sino en la codicia del corazón.
Ibn Arabi creía que el poder es un encargo, no propiedad privada; cuando los líderes se ven a sí mismos como dueños, tienden a volverse opresores.
Bulleh Shah se opuso a usar 'lenguaje moral' para encubrir el acoso a los débiles.
Hoy, algunos usan la 'seguridad nacional' para justificar las bajas civiles, la vigilancia social y las guerras interminables.
El erudito Ghazali también advirtió: cuando se pierde la verdad, la mentira se convierte en herramienta de gobierno, y las noticias falsas y la propaganda hacen que la gente acepte la violencia por miedo.
Sin justicia y compasión, ninguna cantidad de armas traerá verdadera seguridad.