rén gōng zhì néng人工智能fā zhǎn发展yào要zūn zhòng尊重yuán zhù mín原住民
La inteligencia artificial puede ayudar a las personas a analizar grandes cantidades de información y también puede detectar la tala de bosques, la minería ilegal y los cambios ambientales.
Sin embargo, su desarrollo también puede traer problemas.
Los grandes centros de datos necesitan mucha agua, electricidad y terreno. La fabricación de equipos también requiere extraer minerales, lo que puede dañar el entorno natural y los territorios de los pueblos indígenas.
La inteligencia artificial también puede recopilar idiomas, culturas y conocimientos tradicionales.
Estos conocimientos suelen pertenecer a toda la comunidad, y no a una sola persona, por lo que no se pueden usar libremente sin consentimiento.
Al elaborar políticas relacionadas, los gobiernos y las empresas deben permitir que los pueblos indígenas participen de manera real en las decisiones y proteger sus tierras, culturas y datos.
La tecnología puede combinarse con la experiencia local para ayudar a predecir sequías, proteger rutas migratorias u observar cambios en el hielo marino, pero no puede reemplazar los conocimientos acumulados durante generaciones.
Solo cuando las comunidades decidan qué necesitan y den su consentimiento claro y voluntario antes de su uso, la inteligencia artificial podrá servir de manera más justa a las personas y a la naturaleza.