rén gōng zhì néng人工智能zěn yàng怎样ràng让fēi zhōu非洲dú cái独裁gèng更qiáng强
Antes, algunos países africanos querían controlar a la gente usando cárceles, informantes y policías.
Ahora, mucho de ese control se ha convertido en “software inteligente”.
Algunos gobiernos gastan mucho dinero en cámaras de alta definición, reconocimiento facial, reconocimiento de matrículas y sistemas de identidad, diciendo que es para combatir el crimen y proteger la seguridad.
Pero las investigaciones muestran que estos dispositivos a menudo no se colocan donde hay más delitos, sino donde suelen aparecer actividades de la oposición, protestas y medios de comunicación.
Así, el gobierno no siempre necesita arrestar primero a la gente; basta con hacer que todos sepan que están siendo vigilados todo el tiempo, y muchas personas tendrán miedo de hablar o participar en actividades.
La inteligencia artificial también puede conectar datos de teléfonos, bancos, internet e identidad, y encontrar rápidamente a los amigos, los viajes y las publicaciones en línea de una persona.
De esta manera, las huellas digitales de la gente común también pueden convertirse en parte de una “lista de objetivos”.
Como resultado, muchas personas que querían expresarse, presentar quejas o asistir a reuniones terminan eligiendo quedarse en casa.
Por supuesto, la inteligencia artificial también puede ayudar al desarrollo social y mejorar los servicios, pero sin protección legal, instituciones democráticas y medios libres, puede convertirse en una herramienta peligrosa para reprimir a la población.