chéng wéi成为gèng更hǎo好de的rén人
Los problemas sociales no pueden resolverse solo cambiando las leyes, repartiendo la riqueza o desarrollando tecnología; las personas también necesitan cambiar.
La ciencia y la justicia pueden reducir el sufrimiento físico, como el hambre y las enfermedades. Sin embargo, las preocupaciones internas, como el miedo a perder algo, el resentimiento por el pasado y la preocupación por la muerte, todavía requieren que cada persona las afronte desde su interior.
Las personas no son solo el resultado de su entorno. También pueden imaginar el futuro, elegir la dirección de su vida y cambiar su propio comportamiento.
Las diferentes culturas y formas de vida no deberían convertirse en altos muros que separen a las personas.
Al comunicarse entre sí, las personas pueden aprender de las fortalezas de los demás y crear una nueva vida compartida.
El verdadero crecimiento también incluye tratar bien a los demás, tal como esperamos que los demás nos traten bien; al ayudar a los vecinos o participar en actividades de voluntariado, no debemos pensar solo en recibir algo a cambio.
Las personas también deben enfrentar su propio pasado, responsabilizarse de lo que han hecho y, al mismo tiempo, dejar atrás el resentimiento.
Este tipo de cambio no se completa de una vez, sino que ocurre poco a poco mediante cada acto sincero de ayuda, reconciliación y cooperación.