yuǎn lí远离jiā xiāng家乡gōng zuò工作de的fēi lǜ bīn菲律宾mǔ qīn母亲
Muchas mujeres filipinas dejan a sus hijos y se van al extranjero a trabajar como empleadas domésticas, limpiadoras o cuidadoras para que sus familias puedan tener una vida mejor.
A menudo tienen estudios, pero debido a los bajos salarios en su país, se ven obligadas a trabajar en países con ingresos más altos.
Envían la mayor parte de sus ingresos a casa para pagar la comida, la vivienda y las cuotas escolares de sus hijos.
Este dinero también aporta divisas a Filipinas, ayudando al país a estabilizar su economía y a pagar sus deudas.
Por ello, el gobierno ha alentado durante mucho tiempo a los trabajadores a irse al extranjero.
Sin embargo, este camino tiene un costo muy alto.
Muchas mujeres deben aprender nuevos idiomas y adaptarse a culturas desconocidas. También pueden enfrentarse a problemas como salarios injustos, falta de estatus legal o protección insuficiente.
Algunas no pueden volver a su país durante muchos años. Cuidan a los hijos de otras personas, pero no pueden acompañar a sus propios hijos mientras crecen.
El dinero que envían a casa sostiene a sus familias y también ayuda al país, pero no se deben ignorar la soledad, los peligros y la separación familiar que soportan estas madres.