shù zì数字jiān kòng监控zhèng zài正在shāng hài伤害xíng dòng zhě行动者de的xīn lǐ心理jiàn kāng健康
Cuando muchas personas hablan de la vigilancia digital, a menudo solo mencionan la privacidad, las leyes y los problemas técnicos, pero el daño más grave es el que sufre la mente de las personas.
La vigilancia digital de hoy no solo apunta a un pequeño número de personas; puede afectar a muchas, y a menudo es invisible y difícil de detener.
Puede entrar en la vida de activistas, periodistas y trabajadores de derechos humanos a través de herramientas como las aplicaciones del teléfono, e incluso sus familiares y sus chats privados pueden ser vistos.
Esto los mantiene siempre tensos y asustados, preocupados de que su teléfono tenga problemas, y hasta cuando caminan por la calle sienten que alguien los está observando.
Con el tiempo, muchas personas se sienten agotadas y ansiosas, e incluso pueden desarrollar depresión o problemas de estrés postraumático.
La vigilancia digital también destruye la confianza entre las personas.
Los compañeros de trabajo no se atreven a comunicarse, y las relaciones con amigos y familiares también pueden empeorar.
Algunas personas tienen que reducir el contacto para proteger a sus padres y a sus hijos.
Para los jóvenes activistas, esta presión es aún mayor, y la autocensura prolongada los deja muy agotados.
La vigilancia digital no solo roba datos; también hiere el corazón de las personas y las vuelve cada vez más solitarias.