yǔ yán语言kè课wèi为yí mín移民nǚ xìng女性dǎ kāi打开xīn新shì jiè世界
Después de mudarse a Chile, muchas mujeres de Haití tenían miedo de salir solas porque no hablaban español. Al ir al médico, tomar el autobús o acudir a oficinas gubernamentales, a menudo dependían de sus esposos e hijos para que interpretaran.
Una organización comunitaria abrió clases especiales de idiomas para ellas.
Las clases no solo enseñan vocabulario, gramática y pronunciación, sino que también permiten practicar entrevistas de trabajo, hablar sobre las dificultades de la vida y los sueños para el futuro, y conocer derechos básicos como el acceso a la atención médica.
La profesora también las lleva en autobús para que conozcan distintos lugares donde se prestan servicios públicos.
Un ambiente de aprendizaje relajado y de confianza mutua hace que estas mujeres, lejos de su tierra natal, se animen más a hablar y puedan conservar su propia cultura.
Después de completar el curso, algunas pueden resolver los problemas cotidianos de forma independiente, otras comienzan a ayudar a otros inmigrantes y otras esperan convertirse algún día en abogadas para proteger los derechos de todos.
Dominar el idioma les aporta no solo la capacidad de comunicarse, sino también confianza, amistad y una nueva dirección en la vida.