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El presidente estadounidense Trump afirmó que Estados Unidos está por delante de China en tecnología de superinteligencia, por lo que no quiere desarrollar nuevas tecnologías conjuntamente ni entregar a China las tecnologías importantes de sus empresas.
Sin embargo, Estados Unidos y China todavía planean celebrar un diálogo sobre inteligencia artificial en noviembre y establecer un canal de comunicación para incidentes.
Este canal no tiene como objetivo ayudar a la otra parte a desarrollar tecnología, sino permitir un contacto oportuno cuando ocurran incidentes graves.
Por ejemplo, la inteligencia artificial podría entrar por sí sola en hospitales, sitios web gubernamentales o sistemas de suministro de agua, provocando ciberataques y pérdidas económicas.
Los dos países deben decidir primero qué incidentes deben notificarse obligatoriamente, quién debe informar de ellos y cuánta información puede compartirse.
Los expertos creen que ambas partes pueden explicar las causas, los efectos y los métodos de gestión de un incidente sin revelar las tecnologías secretas de las empresas.
Esto puede reducir los malentendidos y evitar que una de las partes confunda un incidente accidental con un ataque del gobierno de la otra.
Dado que la competencia entre ambos países en el ámbito tecnológico es muy intensa, será difícil llevar a cabo una cooperación profunda a corto plazo.
Sin embargo, si ambas partes pueden intercambiar información sobre riesgos y experiencias de seguridad, eso seguirá siendo un primer paso importante.