rén gōng zhì néng人工智能shí dài时代de的xìn xī信息cāo kòng操控
Un sitio web llamado «Instituto de Hannover» parece una institución de investigación legítima, con informes extensos, tablas y citas de fuentes. Sin embargo, una investigación descubrió que no tiene una ubicación de oficina ni investigadores que se puedan verificar, aunque publicó una gran cantidad de contenido sobre Israel y Gaza en muy poco tiempo.
Algunos informes no inventan hechos de forma directa. En cambio, repiten y destacan ciertas dudas e ignoran otra parte de la información, haciendo que los lectores formen poco a poco una opinión determinada.
Los contratos públicos también muestran que algunas empresas financiadas por proyectos relacionados con el gobierno israelí estudian a los usuarios de internet, crean muchas versiones de contenido y esperan influir, por medio de sitios web, en la perspectiva que adopta la inteligencia artificial al responder preguntas.
Esto no significa que hayan pirateado chatbots, y no hay pruebas de que estos artículos hayan entrado en los datos de entrenamiento de los modelos.
Sin embargo, este caso nos recuerda que la nueva propaganda no solo busca influir en las personas; también puede influir primero en los materiales que las máquinas encuentran y seleccionan.
Por lo tanto, al usar inteligencia artificial para obtener noticias, no solo debemos evaluar si el contenido es verdadero o falso, sino también revisar quién publicó el material, quién lo financió y si varios sitios web podrían pertenecer en realidad a la misma organización.