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Los cables submarinos son como los nervios de internet: conectan distintos países y regiones, y permiten que la información circule rápidamente.
Hoy en día, muchos cables importantes y plataformas en línea están controlados por un pequeño número de grandes empresas tecnológicas estadounidenses.
Esto significa que no solo gestionan los servicios de red, sino que también influyen en por dónde pasan los datos y quién los almacena.
El desarrollo de la inteligencia artificial hace que esta infraestructura sea aún más importante, porque los centros de datos necesitan grandes cantidades de electricidad y a menudo dependen del petróleo y el gas natural.
Las rutas de los cables submarinos también pasan por zonas importantes para el transporte de energía, por lo que las redes, la energía, los negocios y la seguridad militar están estrechamente relacionados.
En Oriente Medio, algunos países están construyendo centros de datos a gran escala y esperan convertirse en proveedores de tecnología de inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, las comunicaciones y los datos de los palestinos han dependido durante mucho tiempo de una infraestructura digital controlada por Israel.
Los críticos temen que, cuando la tierra, la energía y las redes están todas controladas por países o empresas poderosos, a los residentes locales les resulte difícil proteger su información, expresar sus opiniones y decidir su futuro.