dāng当néng yuán能源chéng wéi成为mù biāo目标:yī lǎng伊朗diàn lì电力xì tǒng系统miàn lín面临bēng kuì崩溃fēng xiǎn风险
En la guerra moderna, las instalaciones energéticas suelen convertirse en objetivos importantes porque la electricidad es esencial para los hospitales, el transporte, el suministro de agua, las fábricas y la vida diaria de muchas personas.
El sistema eléctrico de Irán depende mucho de varias grandes centrales eléctricas, como la central de Damavand, cerca de Teherán, la central Shahid Salimi en Neka, en el norte, la central Ramin en Ahvaz, en el sur, así como la central de Bandar Abbas y la central nuclear de Bushehr.
Juntas, estas centrales apoyan el suministro eléctrico del país.
La central de Damavand es especialmente importante. Proporciona alrededor del 3% al 4% de la electricidad del país y también ayuda a mantener estable la red eléctrica en la región central.
Si una central grande como esta deja de funcionar de repente, Teherán y algunas provincias cercanas podrían sufrir rápidamente apagones generalizados.
Los hospitales, el metro, los sistemas de agua, los ascensores y las gasolineras se verían afectados.
Para muchas personas, perder la electricidad no es solo un problema técnico; también haría la vida extremadamente difícil.
Destruir una central eléctrica en una guerra puede tomar poco tiempo, pero a un país a menudo le lleva muchos años volver a la vida normal.