rén liǎn shí bié人脸识别rú hé如何ràng让kàng yì zhě抗议者chén mò沉默
El gobierno de Georgia ha instalado una gran cantidad de cámaras de vigilancia en las ciudades y utiliza un programa de reconocimiento facial comprado a una empresa rusa.
Este sistema puede encontrar un rostro entre la multitud y compararlo con fotografías almacenadas por el gobierno.
Incluso cuando hay poca luz o una parte del rostro está cubierta, puede reconocer a una persona.
Muchos ciudadanos salieron a las calles para protestar por su descontento con los resultados electorales y con la suspensión por parte del gobierno de sus planes de unirse a la Unión Europea.
La policía los identifica mediante grabaciones de video y, semanas o meses después, les notifica que deben pagar multas elevadas.
Algunas personas también han visto sus cuentas bancarias congeladas y solo han podido pedir ayuda a otras personas.
Más tarde, cubrirse el rostro, bloquear carreteras y celebrar reuniones no registradas también podían ser castigados.
Los manifestantes empezaron a tener miedo de gritar consignas, sostener carteles, tomar fotos o llevar ropa llamativa. Algunos cambiaron sus rutas de desplazamiento y, al final, más personas dejaron de participar.
El reconocimiento facial no solo registra una actividad concreta; también puede revelar cuántas veces ha participado una persona y cuánto tiempo permaneció allí.
Las cámaras no emplean la fuerza directamente, pero hacen que las personas vivan con ansiedad a largo plazo y dificultan cada vez más expresar opiniones en público y participar en reuniones.