shí jiān时间pín kùn贫困:ràng让dà nǎo大脑biàn lǎo变老de的yǐn xíng隐形dí rén敌人
Muchas personas han experimentado esto: llegar a casa del trabajo ya cansados, solo quieren sentarse un rato; quieren hacer ejercicio pero no tienen energía; quieren dormir temprano pero sin querer terminan navegando hasta muy tarde.
Parece falta de autodisciplina, pero muchas veces es porque realmente no hay suficiente tiempo.
Las investigaciones indican que para mantener el cerebro saludable se necesita un sueño estable, ejercicio adecuado, comer con atención y algo de tiempo social.
Pero todas estas actividades requieren tiempo, y nuestro tiempo a menudo está ocupado por el trabajo, el traslado y las tareas del hogar.
Después de un día ocupado, solo quedan unos minutos fragmentados para uno mismo.
Cuando el tiempo se comprime, las personas reducen el sueño, comen rápido y les cuesta mantener el ejercicio.
Con el tiempo, el cerebro se cansa cada vez más, la atención disminuye y las emociones se ven afectadas fácilmente.
El tiempo es como un ladrón invisible que poco a poco se lleva la vitalidad del cerebro.
Para cambiar esta situación, puedes empezar con pequeños pasos simples.
Por ejemplo, fija una hora para dormir para que el cuerpo aprenda a relajarse; deja el teléfono mientras comes y mastica despacio; si no tienes tiempo para hacer ejercicio de forma continua, elige caminar o hacer estiramientos por unos minutos; charlar con amigos el fin de semana también ayuda a relajar el cerebro.
El tiempo es limitado, pero si mantienes algunos hábitos importantes y le das un poco de espacio al cerebro cada día, puede recuperar su vitalidad poco a poco.
Aprender a cuidar el tiempo es aprender a cuidarse a uno mismo.