qióng guó穷国dài kuǎn贷款wèi shén me为什么gèng更nán难?
La primera ministra de Barbados, Mottley, planteó una pregunta importante: ¿por qué los países desarrollados pueden usar métodos como la 'flexibilización cuantitativa' para resolver problemas económicos, mientras que a los países en desarrollo no se les permite hacerlo?
Antes de la pandemia de COVID-19, a muchos países de África, América Latina y Asia se les exigía mantener la estabilidad económica, no imprimir dinero libremente y pedir préstamos con intereses muy altos.
Pero cuando llegó la pandemia, los países desarrollados imprimieron mucho dinero para ayudarse a superar la crisis.
Cuando los países en desarrollo piden préstamos, sus tasas de interés son mucho más altas que las de los países europeos, aunque ellos necesitan más ayuda.
Muchas veces, estos préstamos se usan para construir puertos, carreteras e instalaciones energéticas, pero las empresas que realmente ganan dinero son las de los países desarrollados.
Las condiciones de los préstamos son muy duras; los países en desarrollo tienen que vender sus propios activos y seguir políticas económicas extranjeras.
Ahora, algunos países emergentes están empezando a cooperar, como el Banco de Desarrollo de los BRICS y la Comunidad del Caribe, con la esperanza de ayudarse mutuamente a desarrollarse de manera más justa, sin estar limitados por las reglas antiguas.
La lucha por la justicia financiera ha comenzado, y cada vez más países quieren cambiar el sistema financiero injusto.