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Sanjiangyuan está en Qinghai. Es el lugar de origen de los ríos Yangtsé, Amarillo y Lancang, por eso a menudo se le llama la “Torre de Agua de Asia”.
La mayoría de los habitantes de aquí son pastores tibetanos.
En las últimas décadas, el cambio climático ha hecho que los glaciares se derritan más rápido y que las lluvias sean más inestables, lo que ha provocado sequías e inundaciones. Por eso, proteger Sanjiangyuan se ha vuelto cada vez más importante.
En la década de 1990, las comunidades tibetanas locales comenzaron a proteger animales salvajes como el leopardo de las nieves y el antílope tibetano.
Más tarde, el gobierno creó áreas protegidas más grandes e invirtió mucho dinero en restaurar pastizales, humedales y lagos.
Muchos pastores redujeron la cantidad de ganado que pastaban, y algunos incluso se mudaron a nuevas aldeas.
Para que la gente pudiera vivir y, al mismo tiempo, proteger el medio ambiente, el gobierno y las organizaciones sociales trabajaron juntos para promover la “gestión conjunta”.
Desde 2016, la zona local aplica la política de “un hogar, un puesto”. Muchos pastores se convirtieron en guardias ecológicos, encargados de vigilar las fuentes de agua, los animales y los bosques, recoger basura y denunciar actividades ilegales. Además, reciben ingresos.
Ahora, cada vez más mujeres tibetanas también participan: aprenden sobre protección ambiental, se unen a cooperativas y desarrollan artesanías y otros trabajos verdes.
Después de años de esfuerzo, los pastizales, las fuentes de agua y la vida silvestre de Sanjiangyuan han mejorado.
Las comunidades tibetanas siempre han estado en primera línea, protegiendo esta importante fuente de agua y también el futuro de muchas personas.