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China y Estados Unidos acordaron recientemente mantener un diálogo gubernamental sobre la inteligencia artificial.
La razón es que la IA está avanzando demasiado rápido, y ambas partes temen que traiga nuevos problemas de seguridad.
Recientemente, una empresa estadounidense creó un modelo muy potente que puede encontrar vulnerabilidades en bancos, redes eléctricas y software gubernamental, lo que puso nerviosa a mucha gente.
Los expertos dicen que, si esta tecnología es utilizada por personas malintencionadas, grupos criminales o terroristas, podría servir para atacar hospitales, instalaciones públicas y sistemas de red, con consecuencias muy graves.
¿De qué podrían hablar esta vez Estados Unidos y China?
Primero, de cómo proteger la IA más avanzada y evitar que la tecnología peligrosa caiga en manos de personas malintencionadas; segundo, de compartir información sobre incidentes de seguridad, por ejemplo, cómo detectan y responden ambas partes cuando alguien intenta usar la IA para hacer daño; tercero, de establecer canales de contacto de emergencia para poder comunicarse de inmediato cuando ocurra algo y reducir los malentendidos.
Sin embargo, los dos países compiten con fuerza en tecnología y comercio, y tampoco confían mucho el uno en el otro, así que llegar a un acuerdo formal no será fácil.
Aun así, muchos expertos siguen pensando que es mejor dialogar que no hacerlo, porque si la IA no tiene reglas básicas, los riesgos futuros serán aún mayores.