yǐ以rén wéi人为zhōng xīn中心,hái shì还是chóng xīn重新xiǎng想AIhé和yì shù艺术?
La autora cree que, al hablar de inteligencia artificial, no siempre es justo decir simplemente “centrado en el ser humano”, porque eso puede dar valor solo a un tipo de “ser humano estándar” y dejar de lado a otras personas, a los animales, a la naturaleza y a otras inteligencias.
Hoy, las grandes empresas tecnológicas están haciendo que muchos trabajos y muchas creaciones sean cada vez más automáticos, y la gente también teme que el trabajo, el sentido y la creatividad sean reemplazados por las máquinas; estos temores son reales.
Sin embargo, la respuesta no tiene por qué ser volver a poner al “ser humano” en el centro, sino aprender a ver el mundo de una manera más abierta.
La autora también habla de que cada vez hay más imágenes, videos y voces generados por IA, lo que hace más difícil distinguir qué es real.
Las imágenes no son solo obras; detrás de ellas también hay problemas de datos, trabajo, energía y medio ambiente.
Muchos materiales culturales se usan para entrenar a la IA sin consentimiento.
La autora piensa que el futuro puede ser mejor; por ejemplo, usando solo conjuntos de datos pequeños y claros, y respetando las relaciones, el consentimiento y la responsabilidad; también se puede crear una IA más pequeña, más lenta y al servicio de la comunidad.
Para la autora, la IA no es un enemigo total ni una herramienta perfecta, sino algo con lo que hay que colaborar con cuidado.
No solo debemos criticarla, sino también imaginar juntos un mejor arte, una mejor tecnología y un mejor futuro.