chéng wéi成为ān quán安全kōng jiān空间:xué huì学会qíng xù情绪zì wǒ自我tiáo jié调节
A menudo decimos 'espacio seguro', pero la seguridad no es un lugar, sino una sensación.
Para dar seguridad a los demás, primero debes aprender a regular tus propias emociones.
Por ejemplo, cuando discutimos con un amigo, podemos sentirnos enojados o tristes.
Si podemos calmarnos y escuchar atentamente a la otra persona, esta se sentirá respetada y comprendida.
La autorregulación emocional no significa no tener emociones, sino aprender a controlarlas para que no afecten a los demás.
De esta manera, los demás se sienten cómodos con nosotros y pueden ser ellos mismos.
Todos pueden practicar la autorregulación emocional, como respirar profundamente, detenerse a pensar o ver el problema desde otra perspectiva.
Cuando podemos hacer esto, amigos, familiares y colegas están más dispuestos a comunicarse con nosotros y las relaciones mejoran.
El espacio seguro no nos lo dan los demás, sino que lo creamos nosotros mismos.
Aprender a autorregular las emociones es aprender a cuidar y aceptar a los demás; es una habilidad muy importante.