guó jiā国家zěn yàng怎样yǐng xiǎng影响rén men人们kàn dào看到de的shì jiè世界
Las mentiras políticas no aparecieron solo en la era de internet.
Hace mucho tiempo, los gobernantes ya usaban historias para explicar por qué tenían el poder, iban a la guerra o exigían sacrificios a la población.
Hoy, los gobiernos pueden difundir información al mismo tiempo a través de la televisión, internet, las organizaciones de noticias y las plataformas de redes sociales.
No necesariamente tienen que inventar hechos. Si hablan más de las partes que los benefician y menos de los fracasos, los costos y las víctimas, pueden influir en la opinión de la gente.
La información que es mitad verdadera y mitad falsa es especialmente difícil de detectar, porque sí contiene información real.
El silencio también puede engañar: algunos acontecimientos se informan todos los días, mientras que otros acontecimientos importantes casi no son conocidos por nadie.
Una gran cantidad de información no relacionada también puede ocultar lo que realmente importa.
La inteligencia artificial facilita la creación rápida de imágenes, voces y artículos, y su envío a diferentes personas.
Estos métodos no necesariamente tienen que hacer que todos crean la misma mentira. Basta con que las personas sientan que no se puede confiar en los periodistas, las elecciones, los datos ni las instituciones para que puedan dejar de buscar la verdad.
Para juzgar si la información del gobierno es fiable, no basta con mirar lo que dice. También hay que preguntar qué omite, quién ha pagado el precio y si se puede obtener información diferente de otras fuentes.
La libertad de prensa, las investigaciones abiertas y una diversidad de voces pueden ayudar a la sociedad a descubrir las partes incompletas de la verdad.