zhōng guó中国zhèng fǔ政府jìn zhǐ禁止Metashōu gòu收购Manus
El 27 de abril de 2026, el gobierno chino anunció una decisión importante: prohibir que el gigante tecnológico estadounidense Meta adquiriera la empresa de inteligencia artificial Manus.
La operación superaba los 2.000 millones de dólares y, en principio, iba a ser una de las mayores adquisiciones en la historia de Meta, pero ahora ha sido obligada a detenerse.
Manus es una startup de IA muy exitosa que se dedica principalmente a la tecnología de “agentes de IA”.
Aunque Manus trasladó recientemente su sede a Singapur para facilitar la operación, su tecnología central y su equipo procedían originalmente de Pekín, China.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China afirmó que, tras una revisión de seguridad, esta adquisición tocaba la “línea roja” de la seguridad nacional.
Según las leyes pertinentes, la exportación de tecnologías clave como los algoritmos de IA debe contar con la aprobación del gobierno.
Los expertos señalan que la tecnología central de Manus fue desarrollada en China y que venderla a una empresa extranjera sin permiso violaría las normas sobre exportación de tecnología.
Además, Manus utilizó una gran cantidad de datos al entrenar su IA, y la seguridad de esos datos también es una de las principales preocupaciones del gobierno.
Ahora, Meta y Manus deben cancelar el plan de adquisición.
Esta decisión envía una señal clara a toda la industria de la IA: aunque las empresas puedan desarrollarse en el extranjero, el origen de la tecnología tiene nacionalidad.
Los activos tecnológicos clave no pueden perderse sin control; las transacciones deben realizarse dentro de un marco de cumplimiento.
En el futuro, la gestión de China sobre la IA y otras tecnologías avanzadas podría ser aún más estricta.
Esto no solo busca proteger a una empresa, sino también proteger la iniciativa del país en la competencia tecnológica.
Para las empresas de alta tecnología, entender y cumplir la ley será cada vez más importante.