dāng当AIzài在gōng gòng公共guǎn lǐ管理zhōng中yuè lái yuè越来越zhòng yào重要shí时,gōng mín公民xìn rèn信任de的tiǎo zhàn挑战
El autor vive en el campus de una universidad en Hong Kong y a menudo ve avisos contra las estafas, porque ahora hay muchas estafas hechas con IA, como videos falsos, llamadas telefónicas falsas e información de pago falsa.
Antes, la gente se preocupaba de que las noticias falsas se difundieran demasiado rápido; ahora, el problema mayor es que muchos contenidos parecen tan reales que es difícil saber qué es verdadero, y cada vez cuesta más confiar en los propios ojos y en el propio juicio.
Hong Kong ya ha empezado a usar la tecnología para combatir las estafas, es decir, “usar la IA contra la IA”.
Sin embargo, unos sistemas más rápidos y más automáticos por sí solos no pueden crear realmente la confianza ciudadana.
Porque la gente todavía quiere saber: ¿cómo se toman las decisiones?
¿Quién es responsable si algo sale mal?
¿Se puede apelar?
Si los servicios públicos dependen cada vez más de la IA, los ciudadanos pueden convertirse poco a poco en “usuarios”, y la confianza entre las personas también puede trasladarse a las máquinas y a los sistemas.
El autor cree que no solo debemos aprender a ser cuidadosos y verificar la información, sino también discutir juntos qué tipo de relaciones públicas debería ayudar a construir la IA.
Además de la eficiencia y la seguridad, la vida pública también necesita explicación, comunicación y comprensión compartida.
Solo así las personas podrán juzgar los problemas juntas, compartir experiencias y construir una confianza real en la era de la IA.