shuí谁lái来kòng zhì控制rén gōng zhì néng人工智能?
La inteligencia artificial está pasando de los laboratorios a la sociedad y al ámbito militar.
A diferencia de las armas nucleares, que necesitan grandes fábricas y materiales especiales, la inteligencia artificial depende principalmente de computadoras, datos y programas.
Una vez que un modelo se hace público, puede copiarse rápidamente y también puede funcionar en computadoras sin conexión a internet. Por eso, es difícil controlarlo de verdad solo cerrando sitios web o imponiendo prohibiciones.
Este tipo de tecnología puede ayudar a las personas, pero también podría utilizarse para ciberataques, crear información falsa o controlar armas.
En la guerra, la inteligencia artificial también puede analizar una situación rápidamente. Sin embargo, si las personas tienen muy poco tiempo para juzgar, las recomendaciones de la máquina pueden convertirse en órdenes reales.
Por lo tanto, las decisiones militares importantes deben ser tomadas por personas. La inteligencia artificial no debe usar armas letales automáticamente ni controlar armas nucleares.
Los países también necesitan revisar conjuntamente la seguridad de los sistemas militares.
El problema más profundo no está solo en la tecnología, sino también en el miedo, la desconfianza y la lucha humana por el poder.
Las máquinas no tienen odio, pero pueden ejecutar rápidamente la hostilidad humana.
Para usar la inteligencia artificial de forma segura, la humanidad no solo debe establecer reglas, sino también aprender a cooperar, reducir la violencia y asumir la responsabilidad de sus propias decisiones.