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Recientemente, un caso en el Aeropuerto Internacional de Beijing Daxing llamó mucho la atención.
Una mujer de unos 40 años, de apellido Wang, voló desde Tokio, Japón, a Beijing.
Después de bajar del avión, llevaba varias maletas grandes y pasó por el carril de “nada que declarar”, con la intención de salir directamente de aduanas.
Los agentes de aduanas notaron que Wang llevaba mucho equipaje y que los resultados del escaneo eran extraños, así que le pidieron que abriera las maletas para inspeccionarlas.
Al abrirlas, los agentes descubrieron que dos maletas grandes estaban llenas de libros.
La mayoría de las portadas decía “solo para mayores de 18”, y el contenido era muy explícito.
Tras contarlos y examinarlos, 244 de los libros fueron considerados material obsceno cuya entrada al país está prohibida por la ley.
La investigación reveló que Wang trabajaba en Japón y también era una “compradora por encargo” transfronteriza muy activa en internet.
A menudo publicaba anuncios en Xianyu y WeChat, ayudando a clientes en China a comprar manga, juguetes y chapas japonesas de edición limitada.
Para ganar algo de dinero por el servicio, compró esos mangas según las peticiones de los clientes y quiso traerlos ella misma a China.
En China, introducir este tipo de publicaciones nocivas en el país con fines de lucro es ilegal.
Según la ley, si la cantidad supera los 100 libros, ya se alcanza el umbral para abrir un caso penal, y las consecuencias son muy graves.
En el tribunal, Wang dijo que estaba muy arrepentida.
Dijo que pensaba que solo era una infracción y que, como mucho, le pondrían una multa o le confiscarían los libros, y que nunca imaginó que la condenarían por esto.
Finalmente, el tribunal tuvo en cuenta su actitud de confesión y dictó sentencia conforme a la ley.
Este caso también sirve de advertencia para muchas personas: la ley es muy seria.
Tanto si vuelves a tu país como si viajas al extranjero, antes de llevar algo contigo, debes conocer bien las normas de aduanas.
No lleves artículos prohibidos solo para ganar una pequeña comisión por compra por encargo.
Si no conoces la ley, no solo puedes perder dinero, sino también enfrentarte al riesgo de ir a prisión.
Cumplir las normas es la mejor manera de protegerte.