ā ěr fǎ shì dài阿尔法世代de的wú shēng无声wēi jī危机:qīn yǎn亲眼kàn dào看到hái zi孩子kùn困zài在shù zì数字shì jiè世界
Ya tengo más de cincuenta años.
Recientemente, viví durante una semana con un equipo de fútbol pakistaní sub-14.
Fueron a Europa para participar en la Copa de Iberia de 2026.
Durante el viaje, observé que los niños solían sentarse juntos, pero solo miraban sus propios teléfonos y rara vez hablaban cara a cara.
Fuera de la ventana había paisajes hermosos, pero ni siquiera levantaban la cabeza.
Si un video corto no es lo bastante interesante en dos segundos, lo deslizan de inmediato, por lo que les resulta difícil concentrarse durante mucho tiempo.
Después de las dos de la madrugada, algunos niños todavía se escondían bajo las mantas para jugar con el teléfono. La falta de sueño también afectaba a su salud y a su rendimiento en los partidos.
También les gustaba comprar alimentos caros, con un envase bonito, pero poco saludables.
Aunque estos niños asistían a escuelas muy caras, no estaban muy dispuestos a escuchar a los adultos, los profesores ni los entrenadores.
Querían libertad, pero no les gustaban las reglas ni la responsabilidad.
Los padres y los profesores deben ayudar a los niños a pasar menos tiempo frente a las pantallas, dormir más, hacer más ejercicio, comer de forma saludable y aprender a respetar a los demás.
El mundo real no se puede deslizar como la pantalla de un teléfono cada vez que nos encontramos con algo que no nos gusta.