quán lì权力、tān lán贪婪yǔ与tóng lǐ xīn同理心
Algunas personas no quieren poder, pero se ven obligadas a convertirse en líderes y terminan haciéndolo muy bien.
Algunos problemas sociales, como la violencia y la injusticia, a veces no son porque las personas sean malas por naturaleza, ni porque algunas personas estén enfermas de nacimiento, sino porque algunas personas usan el poder de manera incorrecta.
Algunas personas son muy codiciosas; siempre quieren más, no porque lo necesiten, sino porque sienten "esto es mío."
Esta codicia no satisface a las personas; solo las hace querer más y más.
También hay personas extremas que solo creen en sus propias ideas y no se preocupan por los demás.
Si estas dos clases de personas tienen poder, la sociedad se vuelve inestable.
De hecho, ser inteligente no es igual a ser bueno; algunas personas usan su inteligencia para obtener más cosas en lugar de ayudar a otros.
En la historia también ha habido buenos líderes, como Mandela, Merkel y Ardern, que usaron la empatía y la sabiduría para hacer la sociedad más pacífica.
Debemos entender que la codicia no es querer más, sino solo pensar en uno mismo.
La paz social es importante para todos; no es solo un tema moral, sino también una forma para que todos vivan juntos.